11.3.13

Días sin preguntar la hora.




Nos atan cuerdas
invisibles.
Cuerdas de rugido de león, de
dinamita.            Suena como
las burbujas de los refrescos, las
aspirinas              efervescentes.
Creo
que ni siquiera tengo tiempo para respirar.
No hago más que
caer en la trampa entre
sonrisas, vasos de cristal, luces difusas.
La marea me arrastra,
nos salen cadenas
de las escápulas, nos cubre la arena
cálida bajo miles de soles
nuevos.

Caemos por las cañerías, nos
convertimos en escombros.
Tratamos de capear el temporal, nos
regalamos una herida.
La piel fría y el corazón rabioso como
raíces de árboles muertos de sed.
Me alumbras, y me marcho por las
madrigueras, la eterna
búsqueda de salir ileso.

Un barrote tras otro y yo
me apoyo en cada farola
y escucho las historias de las caídas
contra la acera,
los montones de hojas de otoño.
Cualquier cosa                  absenta
para olvidarme de raíles de tren,
puntos de sutura, golpes de boxeo.
Aúllas, te busco
y me pongo a aullar, no sé
si la luna escucha.

2.3.13

Las paredes guardan silencio.




El  pájaro golpea el nido,
relampaguea la consciencia,
renquea el espíritu, llevo
los nervios a flor de piel.
Caen martillos
invisibles sobre las cabezas
de las agujas. Nacen
árboles inmensos de
raíces profundas
consumiendo poco a poco la ciudad.
Tengo un deseo que pospongo,
las malas costumbres, el lenguaje
pocas veces a mi favor,
no nos transmitimos,
el sabor de la carne estalla en el paladar
nadando a braza hacia algo
               
                delirante.
Las águilas se devoran empezando por el pico,
la tiniebla asoma desde
copas de cristal,
no existen pócimas ni secretos,
una sencilla pregunta
culminada
con la respuesta correcta.
No sabemos,
el agua nos lleva mecidos
y sin medios, el sol repta
hasta el crepúsculo, los días
pasan
a tanta velocidad que
tu nombre solo acaricia y no rasga
mis cuerdas vocales.
Las cámaras no enfocan, los sobres
llegan sin cartas,
una duda emerge
a la superficie me
rodea la cabeza, no me deja
respirar.
Uno a cada lado de la grieta,
zafándose de las uñas del mundo,
los diarios no
cuentan esas hazañas,
no les importan
a las corbatas,
no las leen
antes de dormir.
Vivimos sin aviso rompiendo
las hojas secas,
lo radiactivo de nosotros mismos
empieza cuando suena
el despertador.
Y tú estarás a
mil kilómetros o más
que suenan a una estratagema
para convertirme en arena fina
La brújula hoy
no me sonríe cómo quieres
que me pueda guiar,
hay aguijones y estrellas,
calamares gigantes, bombas de neutrones,
un reloj de cuco,
un corazón de plástico, un mensaje
sin sentido.
Corren las aves como locas al
vernos pasar,
desplegamos las armas
disparamos
a dar
nos cazamos,
poquito a poco pero nos cazamos,
rasgando la tela,
escuchando el temblor,
perdiendo el sentido.
Hay demasiados tiburones
en estas aguas,
pero navegan
aquellos que no temen
ser mordidos.

1.3.13

Las aceras se burlan de mí.



No dejo de temblar,
                               los semáforos me ponen verde,
llega el frío,
no sé cómo resistir las ventiscas,
si tan solo
                un movimiento solo
me lleva al caos.
No me despido,  acudo al fuego,
tienes razón,
no pienso
en lo que será la noche
moldeándose entre nuestras palabras.
Hay una certeza
y es
que no dejo de temblar, pierdo
los papeles.
Llega el mar hasta
esta costa revoltosa y
no siento el mediodía ni la medianoche,
no entiendo de frases
solo
me lanzan al medio de la carretera
con una sonrisa
y  una señal.
Llueve fuego
y yo con lo puesto dejo
de entender las horas.
Hay un huracán que araña
y una estela que enreda,
no sé
qué ciclón es el correcto.
Me guardo los golpes
en el bolsillo
y espero
a llegar a la orilla,
con la sonrisa y el terror,
el salto mortal,
la serpiente venenosa, el día nevoso.
Me paro en seco,
se me llena
de escarcha la piel,
espero
que salten las alarmas
y los trenes.
Quiero ser pasajero de esta bruma,
                               ya sabes,
clava los dientes.

26.2.13

Te llaman Realidad y no te esquivo.



Sabes que he intentado
                               cerrar los ojos para no seguir mirando
este caos de trincheras superpuestas,
este continuo puzle de emociones de
                mil piezas,
esta congregación de recovecos, nidos
de golondrinas ávidas
de devorar los huesos.

Se acaba entre vasos el frenesí, el reloj
marca la hora con tictacs de voces de plañidera.
Las ruecas escupen tela,
sacan la                               lengua las mariposas.

Absurdo escondrijo de crisálida,
vuelves a mí envuelta en llamas
deshaciendo nudos que no nombro,
descorriendo el oleaje,
disparando las alarmas, desmaquillando
lechos de lágrimas secas.

Hemos creado un paisaje de la nada
con                        montañas,lagunas
míticas, cuevas,
barrancos.
Hemos recitado el hechizo, encerrados
al vacío en este
vacío prisionero.

Solo quedan las ascuas de nuestras
creaciones, de nuestros
trabalenguas de dos.
No resistimos, el huracán
pudo
con nosotros.

Intento cerrar los ojos, sabes
que lo intento,
pero no se va el alrededor,
persiste su parasitario zumbido,
su abrazo constrictor.
Temo
quitarme el caparazón y que me impregnen
los sedimentos, me llene
de toda esa prisa eléctrica, de sus
luces parpadeantes,                      de sus millares
de clics por segundo.
Intento cerrar los ojos, sabes
que lo intento.
Pero aunque los cierre, sabes
                               que todo sigue aquí.

25.2.13

Un segundo antes de despertar



Se llenan de jarrones
las cabezas,
porcelana rota, telarañas
para rato, pensamientos
                               que caen en las trampas.
Me traiciona la voz,
el temblor producido
                por las placas tectónicas.
Se rompen todas las botellas
se esparcen todos los mensajes, el desierto
llega hasta aquí,
                               inaudito hormiguero lleno
de corderos y de lobos.
Nos arrastran por la orilla como
                               si fuéramos el final de las olas.
Caballos sin herraduras galopan por los costados
alejando los carruajes
de las comisuras.
                               Se prenden las antorchas
que son pupilas,
                               y la realidad del beso ácido me devuelve
a la espesa sopa de letras
del desayuno frío y el día nublado.